Archivo | octubre, 2011

Verdaderos amigos

18 Oct

Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dió cuenta que los tres habían muerto en un accidente…  Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición. La caminata era muy larga, cuesta arriba, el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.

– Buen día – dijo el caminante.

– Buen día – respondió el hombre.

– ¿Qué lugar es éste, tan lindo? – preguntó el caminante.

– Esto es el cielo – fue la respuesta.

– ¡Qué bueno que nosotros llegamos al cielo, estamos con mucha sed!- dijo el caminante.

– Usted puede entrar a beber agua a voluntad – dijo el guardián, indicándole la fuente.

– Mi caballo y mi perro también están con sed.

– Lo lamento mucho – le dijo el guardia – Aquí no se permite la entrada de animales.

 El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Más el no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguió su camino.

Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semi-abierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles de ambos lados que le hacían sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero, parecía que dormía…

– Buen día – dijo el caminante.

– Buen día – respondió el hombre.

– Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.

– Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre indicando el lugar – Pueden beber a voluntad.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

– Muchas gracias – dijo el caminante al salir.

– Vuelvan cuando quieran – respondió el hombre

– A propósito – dijo el caminante – ¿cuál es el nombre de este lugar?

– Cielo – respondió el hombre.

– ¿Cielo? ¡Más si el hombre en la guardia de al lado del portón de mármol me dijo que allí era el cielo!

– Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.

 El caminante quedó perplejo.

– Más entonces – dijo el caminante – esa información falsa debe causar grandes confusiones.

– De ninguna manera – respondió el hombre – En verdad ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquéllos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

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El tiempo es como un río

18 Oct

Nunca te justifiques a ti mismo con nadie. Porque la persona que te quiere no lo necesita, y la persona que no te quiere no te creerá.  No dejes que alguien se convierta en prioridad en tu vida, Cuando tú solamente eres una opción en la suya… Las relaciones son mejores cuando son balanceadas. Cuando despertamos en la mañana, tenemos dos simples alternativas. Volvernos a dormir y soñar, o nos despertamos y perseguimos esos sueños. La elección es tuya.Hacemos llorar a los que se preocupan por nosotros. Lloramos por aquellos que nunca se preocupan por nosotros. Y nos preocupamos por aquellos que nunca llorarán por nosotros. Esta es la realidad de la vida; es extraño pero cierto. Una vez de percates de ello, nunca será tarde para cambiar. No hagas promesas si estás contento. No respondas si estás triste. No tomes decisiones si estás enojado. Piénsalo dos veces…, actúa sabiamente. El tiempo es como un río. No puedes tocar la misma agua dos veces, porque el flujo que pasó nunca pasará otra vez. Disfruta cada momento de la vida… Si vives diciendo lo ocupado que estás, entonces tú nunca serás libre. Si vives diciendo que no tienes tiempo, Entonces tú nunca tendrás tiempo. Si vives diciendo que lo harás mañana, Tu mañana nunca llegará.

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